Baena presenta un rico patrimonio natural que influenciado por la acción del hombre sobre el medio, junto con una especial composición de sus aguas y suelo, (aguas salobres y suelo calizo), han dado lugar a una configuración paisajística determinante para el desarrollo de su flora y fauna, como son la Cueva del Yeso, las lagunas de la Quinta y la del Rincón del Muerto, ambas incluidas en el Plan Andaluz de Humedales y el Embalse de Vadomojón.
La Cueva del Yeso se encuentra a 8 kilómetros de Baena, en el entorno conocido como Puente de la Maturra. Su nombre le viene del material del que está compuesto. La recorren 1842,57 km., siendo la quinta más larga de España. De origen hídrico, el interior presenta dos niveles, uno superior o fósil y otro inferior o activo. Destaca en ella la colonia de murciélagos de herradura (género Rhimolophus) y murciélagos de cueva (miniopteus schreibersii). Su visita es aconsejable realizarla en compañía de un especialista dado la complejidad de su trazado.
Respecto a las lagunas, se conservan en Baena algunos humedales de gran valor ecológico por ser lugar de descanso y reproducción de aves migratorias. La Laguna de la Quinta se ubica en el kilómetro 17,8 de la carretera que conduce a la Cortijada de Fuentidueña. Sus aguas son de calidad salobre y de poca profundidad. La vegetación de sus orillas está compuesta por espadaña, carrizo y taraje, aunque su verdadero interés reside en el gran número de aves garzas reales, garceta común, somormujos, y flamencos rosados. También se observan con bastante frecuencia durante los meses de invierno el pato cuchara, el ánade silbón y friso, la cerceta común y el porrón.
La Laguna del Rincón del Muerto dista de la anterior 500 metros y tiene un mayor nivel de salinidad lo que provoca la carencia de plantas a su alrededor. Constituye un humedal de importancia como zona de reproducción, descanso y alimentación para las aves acuáticas. Las características de sus aguas y el desarrollo de vegetación sumergida lo convierten en una zona de reproducción y dispersión y concentración estival de la cigüeñuela y avoceta, entre otras muchas especies, como son: el chorlitejo chico, andarríos chico, el archibebe común, ánade real, flamenco común, aguilucho lagunero, garza real, etc.
Un elemento que ha dado origen a la formación de un nuevo ecosistema es el Embalse de Vadomojón, inaugurado en el año 1988. Este embalse, que limita las provincias de Jaén y Córdoba, cuenta con una capacidad de 163 hm3 y 782 ha de superficie y es uno de los más importantes de la cuenca del Guadalquivir. Ha supuesto el desarrollo de actividades naúticas deportivas y de pesca en la zona, hasta llegar a convertirse en uno de los escenarios de pesca más importantes de la provincia de Córdoba.
Paisajes que dan una identidad propia a nuestra localidad son los integrados en las cuencas de los dos ríos principales que la rodean, el Guadajoz y el Marbella; la campiña, que se sitúa en su vertiente norte; y la sierra de Baena, en su lado meridional.
El río Guadajoz es un eje vertebrador tanto territorial, como económico y social, que divide el territorio municipal de Sureste a Oeste, a lo largo de unos 20 km. Presenta sus riberas un tipo de vegetación salvaje, taraje en su mayor parte, y también un mosaico de cultivos de huerta que constituyen el soporte ideal de una variada fauna.
A lo largo de él también podemos observar la interacción entre el hombre y el medio pues si realizamos su descenso encontraremos una serie de puentes y norias de distinto valor. Destaca por su importancia el Puente Nuevo, Puente del Palomar, Puente de Piedra y el Puente de la Maturra. Según el recorrido dispuesto, disfrutaremos de las norias, algunas en buen estado de conservación, como la de Albendín y la del Puente de Piedra.
Desde la salida del núcleo urbano de Baena, a través de la carretera nacional 432 en dirección hacia Córdoba, nos acompañará el río Marbella, el cual conserva su cauce durante todo el año. Su vegetación la componen bosque de ribera y vegas cultivadas. Ya casi en el límite del término municipal con Castro del Río, las aguas del Marbella vierten en el Guadajoz, a la vez que cambia drásticamente la composición de la vegetación, que es sustituida principalmente por el taraje.
Junto a él, a tres kilómetros escasos de Baena, se alza un agreste y elevado peñasco que tiene en su parte
norte una gran concavidad natural, y en ella se encuentra, como escondida, una Ermita dedicada a la Virgen de los Ángeles cuya construcción data del año 1722. Su capilla forma un cuadrado, de 4 metros de lado, cubierta por una cúpula bien conservada, y tiene un solo altar, con retablo, en cuyo centro se ve una pequeña imagen de la Virgen con el Niño en brazos, encerrada en buen marco de madera tallada y dorada.
La Campiña es el elemento predominante en el paisaje de Baena. Dedicada en su mayoría al cultivo del cereal y donde ya aparecen algunas manchas de olivar, propone una gran variedad de coloridos dependiendo de la época del año en la que nos encontremos y por su tipo de cultivo.
Como contraste a la campiña aparece en su zona meridional una orografía más inclinada conformando la Sierra de Baena. En esta zona predomina el cultivo del olivo, con amplias formaciones de viñedos alrededor del núcleo urbano, pero también puede encontrarse una vegetación propia de monte mediterráneo como el lentisco, el torvisco, la retama, la coscoja, el zumaque, etc.
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