En el marco de los trabajos arqueológicos que se vienen desarrollando para el estudio y puesta en valor del yacimiento de Torreparedones, cobran especial relieve los que se han dedicado al estudio de la fortaleza medieval situada en la parte superior del asentamiento. Este castillo, originario del siglo XIII y reformado a finales del siglo XV, estuvo ligado a la antigua población de Castro el Viejo, nombre por el que fue conocido el asentamiento humano existente en Torreparedones desde mediados del siglo XIII, posiblemente porque cuando los repobladores cristianos ocuparon este lugar pudieron percibir con claridad, en función de los restos conservados del recinto amurallado y de otros edificios de época ibero-romana, que se encontraban delante de un “castro viejo”, es decir, de un recinto fortificado de gran antigüedad.
A fin de proceder a su estudio y restauración, durante los años 2007 y 2008 se han llevado a cabo labores de excavación arqueológica en el interior del propio castillo y en su zona oriental. Estas excavaciones han permitido conocer la organización interna del edificio (compuesto por seis estancias de planta rectangular distribuidas en torno a un patio de armas central, provisto de losas de piedra y de un aljibe situado en su ángulo noreste, más un espacio de tránsito que comunica el acceso a la fortaleza con el patio de armas), su sistema de acceso a través del lienzo oriental (pasillo central protegido por doble baluarte) y la existencia de un foso de tierra que rodeaba al castillo por sus lados Sur y Este, todo ello estudiado tal y como se utilizó en época medieval, puesto que el recinto fue abandonado durante el siglo XVI y no se hicieron reformas arquitectónicas de época moderna. Finalizado ese estudio arqueológico de la fortificación, queda pendiente la redacción del proyecto de restauración y su puesta en valor material, a fin de permitir su visita y conocimiento por parte de la población.
Sin embargo, el estudio del asentamiento medieval de Castro el Viejo dista de estar cerrado tras esta intervención arqueológica. Diversos restos materiales no han sido todavía objeto de excavación, como la planta completa del edificio (no documentada en su lienzo Oeste y en las dos torres angulares a él vinculadas) o el recinto fortificado situado al Este del castillo. Tampoco ha sido localizado el barrio de viviendas de época medieval, ni otros edificios singulares con los que forzosamente hubo de contar el asentamiento, como la iglesia parroquial. Y, por supuesto, es todavía muy poco lo que sabemos sobre el origen y evolución histórica de esta población, vinculada durante casi toda la Baja Edad Media al concejo de Córdoba y cuyo altísimo valor estratégico venía determinado por la proximidad de la frontera con el Reino Nazarí de Granada y por su función defensiva de las tierras cristianas de la Campiña oriental cordobesa.
Para conocer mejor esa evolución histórica, el Ayuntamiento de Baena y el Departamento de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media de la Universidad de Córdoba han firmado en 2009 un convenio de colaboración que permitirá reunir los dispersos testimonios documentales, relativos a este asentamiento y a su fortaleza, que se conservan en numerosos archivos de ámbito nacional y provincial. Testimonios escritos que, en unión a los valiosos datos proporcionados por las intervenciones arqueológicas realizadas y las que se puedan emprender en el futuro, permitirán conocer de manera adecuada tanto el desarrollo histórico como la fisonomía de la desaparecida población medieval de Castro el Viejo.
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