Aunque no hay pruebas firmes, la ocupación humana en el actual término municipal de Baena debe remontarse al Paleolítico. Pero será durante la Edad de los Metales cuando las tierras ocupadas por el actual término municipal se vieron ocupadas, de forma clara, por comunidades que basaron su modo de vida en la agricultura cerealística y en la ganadería, surgiendo además la práctica de la metalurgia. Con la llegada de los influjos coloniales del Mediterráneo oriental (fenicios y griegos), hacia los siglos VIII-VII a.C., el poblamiento se incrementa de forma notable surgiendo grandes núcleos habitados que se rodean de fuertes murallas. Cabe destacar el oppidum de Torreparedones donde se ha localizado un santuario en el que se depositaron numerosos exvotos de piedra dedicados a Dea Caelestis . Algunos de estos sitios alcanzaron, durante la época romana, el rango de colonias o municipios, caso de Torreparedones (de nombre desconocido), Izcar (Respublica Contributa Ipscencis) o el Cerro del Minguillar (Municipium Flavium Iponobensis).
En la Alta Edad Media se constata el topónimo Bayyana . En el s. IX era un importante castillo que poco después se convertiría en la capital de la cora de Cabra. Durante la fitna o guerra civil fue saqueada por los beréberes. En el momento de la reconquista cristiana la ciudad se entregó a las tropas del rey Fernando III, en el año 1241. Pero al encontrarse en línea fronteriza sufriría varios ataques de los musulmanes, como ocurrió en 1298 y 1300. La Hermandad General de Andalucía firmaría en 1320 la llamada Paz de Baena con el rey de Granada, que suponía una tregua de ocho años. A finales del siglo XIV Baena se convirtió en señorío de D. Diego Fernández de Córdoba. Los señores de Baena ostentaron el título de duque de Sessa a partir del primer cuarto del siglo XVI con el matrimonio entre D. Luis Fernández de Córdoba, conde de Cabra y señor de Baena y Dña. Elvira Fernández de Córdoba, duquesa de Sessa. Los señores de Baena desarrollaron un alto mecenazgo sobre la villa construyendo importantes monumentos, como el convento de Madre de Dios y la iglesia de Santa María.
Durante la Edad Moderna el clero experimentó un aumento importante con la instalación de diversas órdenes religiosas: dominicas en el convento de Madre de Dios, franciscanos y dominicos. Después, se instalarían los jesuitas que desarrollaron un papel clave en el ámbito educativo. En estos momentos la religiosidad popular alcanzó destacadas cotas surgiendo numerosas cofradías, muchas de ellas de carácter penitencial y vinculadas a la Semana Santa.
En la Edad Contemporánea, Baena sufriría las consecuencias de la crisis del reinado de Carlos IV y la posterior invasión francesa. Puesto en fuga el ejército napoleónico, el 3 de octubre de 1812, tuvo lugar la proclamación de la Constitución conocida como “La Pepa”. Tras la abolición del régimen señorial, sin duda, el acontecimiento más relevante para la localidad en estos momentos fue el reparto en 1821 del Monte Horquera, una propiedad comunal de 8.000 fanegas. La situación de la población no varió sustancialmente ya que muchos de los nuevos propietarios vendieron pronto sus propiedades. Las malas cosechas y las epidemias, como la del cólera morbo, diezmaron de forma dramática a la población. El último y trágico episodio en la historia más reciente de Baena lo constituye la guerra civil de 1936-39, que dejó un elevado número de víctimas a consecuencia de la barbarie que los dos bandos contendientes desplegaron en los primeros días del conflicto.
Excmo. Ayuntamiento de Baena
Plaza Constitución, 1. 14850 Baena Córdoba. Correo-e: prensa@ayto-baena.es
Teléfonos: 957 66 50 10 / 957 66 50 78 - Fax: 657 67 11 08